Adriana, nuestro primer final.

Estimados lectores,

Hoy es un día especial en relatosdantes.com. Hoy se publica el primer final de una serie: Adriana, dulce enfermera, de Mark De Luna.

Mark es un escritor con mucha creatividad y muy productivo. Todos se habrán dado cuenta que sus series son las que más rápido avanzan en el sitio. Pues eso ha dado sus frutos y nuestro estimado Mark ha concluido una gran historia de cerca de 300.000 palabras. Una novela corriente cuenta en promedio entre 90.000 y 120.000 palabras, así que podemos decir que estamos ante un gran trabajo, que llevado a libro impreso se convertiría en un grueso libraco de a lo menos 1.200 páginas.

Ha sido un agrado participar de este proyecto. La serie en muchos aspectos es muy entretenida y morbosa, y pese a su extensión, soy de la idea que se pudieron haber incluido muchas más situaciones y personajes que se pudieron haber explotado. Pero como bien dice Mark más adelante, ese material, esos conceptos, esas ideas morbosas podrán ser caldo de cultivo de otras series.

Todos esperamos ir mejorando, y considero que el trabajo de Mark es un ejemplo para todos los demás para ir terminando de darle forma a nuestros proyectos.

Gracias, Mark, por esta gran serie.

Los dejo con algunas palabras de nuestro estimado compañero:

“¡Hola a todos!

Soy Mark de Luna, escritor de relatos porno eróticos, y lo primero que me gustaría es agradecer a todos los que se han tomado su tiempo para leer algo escrito por mí. En especial, la serie de Adriana: Dulce Enfermera. Obra que acaba de ser finalizada después de más de un año de trabajar para escribirla.

Primero creo que debería comenzar diciendo que a diferencia de mis compañeros escritores que publican en esta página, yo no era un autor experimentado en esto y considero que aún no lo soy.

Había escrito algunos relatos cortos para la página de todorelatos, con un éxito moderado. No fue sino hasta que publiqué la serie de “Adriana: la dulce enfermera” que tuve un poco más de éxito, aunque ciertamente nada exagerado. La serie la terminé en aquel entonces con solo cuatro capítulos, de los cuales en realidad no pasaba prácticamente nada salvo en el último.

El caso es que para entonces yo apenas llevaba unos pocos meses como escritor de este tipo de historias, y no me consideraba demasiado bueno, así que por azares del destino decidí mandar un correo a Dantes pidiendo su opinión sobre la serie, y ¡cual fue mi sorpresa cuando me dijo que le gustaba, y que quería publicarla en relatosdantes!

Por supuesto acepté, ya que había leído relatos escritor por él o por Roger, y como era un gran fan, pensé que sería buena idea.

Y en efecto, lo fue. Gracias a él pude re-escribir la serie de una manera muy diferente a como la había planeado en un principio, con más personajes y más tramas. Ha sido gracias a Dantes y sus consejos que me he sentido más satisfecho con esta nueva versión de la serie.

Pero, siempre me he considerado un hombre sincero, así que me gustaría contarles un poco mi experiencia al escribir esta serie que hoy termina, ya que no todo fue miel sobre hojuelas.

La historia de Adriana, o, mejor dicho, el concepto de la protagonista me llegó a la cabeza hace más de un año, cuando estuve internado en un hospital durante un par de semanas.

En esos momentos, un poco débil por la enfermedad, pero, sobre todo, muy aburrido, comencé a observar a los pacientes que había alrededor mío.

Cabe aclarar que no me encontraba en una habitación propia, sino en una especie de sala con muchas camas.

Muchas noches me resultaba difícil conciliar el sueño, así que tardaba bastante en dormirme, y fue ahí cuando comencé a notar que una de las enfermeras se acercaba todas las noches a platicar con uno de los pacientes que compartían espacio conmigo.

No era nada indebido, sus pláticas se podían escuchar por todo el lugar y hablaban de cosas que solamente serían relevantes para ellos, ya que al parecer se conocían.

Entonces, tergiversando completamente todo eso, gracias a mi mente sucia, fue que llegó a mi mente la idea de una historia de una enfermera que seducía a sus pacientes por las noches, y aunque sabía que historias de ese tipo abundan por internet, pensé en escribir una por mí mismo.

No hace falta ser muy observador para darse cuenta que al final la serie resultó ser todo menos eso, pues una vez fuera del hospital tuve que pasar varias semanas recuperándome, y para cuando pude salir de la cama y ponerme frente a un computador, lo cierto es que todo eso se me había olvidado, y ya solo recordaba mi idea de que la protagonista fuera una enfermera. No fue hasta muy avanzada la serie cuando recordé mi intención original, pero me temo que ya era un poco tarde para cambiarlo.

Así fue que empecé a crear la serie, dejando volar mi imaginación, pero de nuevo, no todo fue como esperaba.

Aunque primero mi idea era que Adriana se relacionara con algunos pacientes y con el doctor Garza, luego comencé a pensar que debería haber más personajes en la vida de mi protagonista, y así fui incluyendo cada vez más.

Al principio tampoco pensaba hacer que Raúl fuera uno de esos hombres que se excitan al ver a su mujer con otros, pero cuando le mostré lo que había escrito a un amigo me dijo que tal vez sería una buena idea, y terminé incluyéndolo y, por consiguiente, también a personajes como Ismael y Rosa.

Tengo que admitir que escribir esta serie no fue tan fácil como pueda parecer, ya que a lo largo de este año me he dado cuenta de un grave error que cometí al comenzar a escribirla: y es que no había planeado mucho al respecto de la historia, simplemente me senté y comencé a escribir lo primero que se me vino a la cabeza.

Gracias a Dantes comprendí que hay autores que hacen esquemas y esquemas sobre la historia y los personajes antes de ponerse a escribir su obra. Pero yo he comprendido que no puedo ser tan meticuloso, ya que un camino tan marcado no me deja espacio para la improvisación, que es algo que me gusta hacer, siempre y cuando esté dentro de la lógica de la historia.

Sin embargo, pese a esto, también es cierto que tener un pequeño mapa de a donde quiero que vaya la historia y los personajes me ayuda bastante, así que aproximadamente a mitad de la serie me senté y comencé a hacer dicho mapa. Gracias a esto pude guiar a mi protagonista por el camino que quería y, aunque a veces improvisé un poco o cambié cosas que ya había decidido, al final la dulce enfermera terminó de una manera muy similar a lo que había pensado en ese entonces.

No llegué a poner todas las cosas que había pensado en Adriana, pero espero poder implementar algunas ideas que se me quedaron en el tintero a futuro, en alguna otra serie.

En resumen, la serie de Adriana tomó un rumbo completamente diferente al que había pensado, pero no me arrepiento del todo, pues, aunque además tuve que enfrentarme a bloqueos y a semanas enteras en las que me apetecía centrarme más en escribir las otras series que se publican aquí, estoy satisfecho con el resultado.

Sigo siendo un completo novato en comparación con mis compañeros de esta página o de otros similares. Cometo muchos errores y sigo aprendiendo, pero creo sinceramente que soy un poco mejor de lo que era hace más de un año, cuando me senté a escribir Adriana por primera vez, sin preocuparme siquiera por cuidar la ortografía del todo. Y sin duda esta serie me ha ayudado a mejorar. Siendo sincero, no es la historia que más me entusiasma de las que escribo, pues con el paso del tiempo he descubierto que disfruto un poco más escribiendo cosas un poco más complejas, pero Adriana es especial, la primera saga que he terminado, y la protagonista a la que más cariño le tengo por ahora.

Es por eso que agradezco a todos los que la leyeron capítulo a capítulo y que, perdonando mis múltiples fallos de novato, disfrutaron el viaje de mi protagonista.

También agradezco a Dantes, un incansable en lo que a edición se refiere. Gracias por los consejos que muchas veces no he seguido por mi testarudez, porque me han ayudado a ser un poco mejor que antes.

Mi intención con esta serie era entretener, pero también causar excitación en ustedes, así que, si logré alguna de esas dos cosas, me siento satisfecho con mi trabajo.

Estoy un poco triste porque haya terminado esta serie, pero a la vez, entusiasmado por lo que está por venir. Me divierto mucho escribiendo, y espero de verdad que sigan leyendo mis otras series, a las cuales les doy el mismo trabajo que a esta que acaba de terminar.

En fin, tampoco quiero aburrirlos en demasía, así que solo me queda volver a agradecerles por acompañarme en esta aventura, por sus comentarios positivos y negativos, sus críticas y sus consejos, porque todo eso me ayudó a crear una historia de la cual me siento satisfecho.

Nos vemos en la próxima.

Mark De Luna.”

 

Hasta la próxima, Mark.

Dantes.

Escrito por Dantes

6 comentarios

  • Iván lopez dice:

    Muy buena la serie te felicito una gran obra y sigue adelante para ver más historias nuevas muchos éxitos

  • Rodrigo dice:

    Creo que como mencionas, fue tus primerio inicios como Escritor, pero con la ayuda de Dantes y Roger, ha surgido un tremendo relator y que con el tiempo seguira mejorando.
    Adriana sera un relato tremendo que se fue superando en cada momento y como mencionas al ser el primero, tuvo su experimento en cuanto a personajes y sus tramas. Pero a pesar de eso, la encuentro morbosa, excitante y de buen peso.
    Espero a futuro, puedas darle una segunda temporada y mejorar cosas que no pudiste en estos 30 capitulos.
    Ojala, vuelva Adriana mas empoderada como una hembra libre de todo prejuicio y mas lujuriosa, ademas de porque no, ver a Erika junto con su hermana en los tan famosos club.
    Felicitaciones Mark.

  • Roger David dice:

    Estimado Mark
    ¡Felicitaciones!
    Fue la tremenda historia la que nos diste. Con tu talento para crear situaciones lujuriosas estoy seguro, que como Adriana, vendrán muchas mas. Aun recuerdo los primeros capítulos de la historia con ese delicioso gustillo a querer saber que mas podría ocurrir entre la enfermera y sus pretendientes. Sin duda alguna estás muy por sobre la media de los muchos que escribimos de hembras buenonas que se pierden por los vericuetos de la lujuria… Jeje
    Un abrazo compañero y a seguir poniéndole bueno con los dedos en el teclado.

    Roger David

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